crìtica El regreso de Peter Cascada
Miércoles. 12 pm. Salón Versalles del Hotel Hermitage. Decenas de periodistas, invitados del Festival y colados en general se cuelgan de las bandejas de los mozos en busca de un sandwich de miga, otros, mientras mastican una empanada se limpian los dedos en los dvds de Francella que consiguieron de parte de las promotoras.
Misma hora. Sala 4 del multicine Del Paseo. Cri cri. Diez personas asisten a la función fuera de programa de "El regreso de Peter Cascada", tercer opus de Néstor Montalbano protagonizado por Horacio Fontova.
La película en cuestión (la de Montalbano) comienza con Peter (Fontova) contándole a un muñeco de ventrílocuo la anécdota que lo tiene como protagonista junto a un músico gay negro de los EE.UU. El chiste es ultrabizarramente brillante, un ejercicio de mal gusto atómico que en boca de Fontova suena como si mi vecina contara cuanto salen los tomates en el supermercado.
El resto del film sigue por ese andaribel, con la diferencia de que la estética y las formas narrativas de la cinta transitan un constante y borroso camino que varía de la guarrada premeditada al tropiezo, más aún que en la película anterior del director, "Soy tu aventura", con Capuzotto y Alberti.
Hasta donde las cosas que se ven se hicieron a propósito y hasta donde son baches, quizá se consiga saber con más de una visión del film, quizá no. Lo que es seguro es que el placer freakkie está asegurado.
* * *
Castelo
Misma hora. Sala 4 del multicine Del Paseo. Cri cri. Diez personas asisten a la función fuera de programa de "El regreso de Peter Cascada", tercer opus de Néstor Montalbano protagonizado por Horacio Fontova.
La película en cuestión (la de Montalbano) comienza con Peter (Fontova) contándole a un muñeco de ventrílocuo la anécdota que lo tiene como protagonista junto a un músico gay negro de los EE.UU. El chiste es ultrabizarramente brillante, un ejercicio de mal gusto atómico que en boca de Fontova suena como si mi vecina contara cuanto salen los tomates en el supermercado.
El resto del film sigue por ese andaribel, con la diferencia de que la estética y las formas narrativas de la cinta transitan un constante y borroso camino que varía de la guarrada premeditada al tropiezo, más aún que en la película anterior del director, "Soy tu aventura", con Capuzotto y Alberti.
Hasta donde las cosas que se ven se hicieron a propósito y hasta donde son baches, quizá se consiga saber con más de una visión del film, quizá no. Lo que es seguro es que el placer freakkie está asegurado.
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Castelo

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